Análisis

¿A quién benefician los subsidios a la energía?

La controversia por los subsidios a la energía estuvo presente en los últimos años y ahora vuelve a estar sobre la mesa de debate en el país. Según un trabajo realizado por el Instituto de Desarrollo Social Argentino (IDESA), en el año 2014 el gasto en subsidios como porcentaje del PBI llegó al 3,7%, siendo este su punto más alto. En 2019 esta relación se redujo a un 1,1% con el ajuste de las tarifas. En la actualidad la cuenta de subsidios energéticos, significaría un equivalente al 1,7% del PBI.

Los subsidios a la energía son regresivos porque aumentan con la capacidad de consumo. Es decir, quién más consume, más subsidios recibe. En este sentido, se puede decir que son subsidio “pro-ricos”. ¿Qué quiere decir esto?

Para graficarlo con un ejemplo, supongamos que una persona del decil de ingresos más bajo cobra $100 de sueldo y recibe $10 de subsidio, un 10% de su ingreso. Mientras que una persona del decil más alto que cobra $1000 y recibe $50 de subsidio, esto le representa solo el 5% del ingreso. Pero si analizamos el valor absoluto de 50 contra 10, la persona con más ingreso recibe 5 veces más subsidio que una persona del decil inferior.

Por otro lado, teniendo en cuenta que el gasto en subsidios a la energía se financia con emisión monetaria, hay más presiones inflacionarias lo que golpea con mayor intensidad a las familias pobres.

La deficiencia en la distribución no solo se ve a nivel de ingreso, sino también, a nivel geográfico. Los precios de la energía en el interior tienen aumentos mayores que en el AMBA. Lo mismo que ocurre desde el año 2019. En el rubro de electricidad, gas y otros combustibles la variación interanual de marzo para GBA fue del 1,5% mientras que en el interior van desde un 4,2% en la región pampeana a un 12,4% en la región de Cuyo. Con lo cual, un hogar pobre de interior recibe menos subsidio que un hogar de clase media de AMBA.

Para solucionar estas inconsistencias es necesaria una reforma a los subsidios. La opción es una tarifa social para focalizar la ayuda en la gente que realmente la necesita. Es un subsidio mucho mejor dirigido que simplemente congelar el precio de la energía para todos. (Fuente: IDESA.org)