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Investigación: ¿Coronavirus en aguas residuales?

Discharge of sewage into a river

En Mendoza el agua marca el ritmo de la comunidad, fundamentalmente, de su economía. Y en contexto de pandemia crece la preocupación entre sus ciudadanos por la contaminación del recurso hídrico. Un grupo de expertos de la UNCUYO y CONICET junto a organismos gubernamentales de la provincia, ya investigan la presencia del SARS-CoV-2 en aguas cloacales (y residuales) de Mendoza para conocer la circulación del virus y poder contribuir a la adopción de políticas públicas socio-sanitarias que hagan frente a la pandemia.

Un equipo multidisciplinar de profesionales e investigadores de distintas unidades académicas de la Universidad Nacional de Cuyo, institutos del CONICET, centros de salud y diferentes áreas de gobierno, estudian éste instrumento de vigilancia epidemiológica para la detección y seguimiento del material genético del SARS-CoV-2 en aguas servidas que permita conocer la magnitud real de la circulación del virus.

Se sabe que varios microbios patógenos para el hombre, y de diferentes virus en particular, se encuentran presentes en aguas residuales. Esto ocurre, fundamentalmente, porque el patógeno se elimina en los fluidos corporales durante una infección activa, incluso días antes de manifestar algún síntoma, y aún en los pacientes asintomáticos. Y de ahí pasa a los inodoros, a las bachas de baños y de cocina o lavanderías durante la higiene personal o la limpieza domiciliaria de diferentes elementos. “Sobre esa base, es importante mencionar que hay un cuerpo de evidencia que muestra que los coronavirus pueden detectarse en aguas residuales, y en particular, el material genético (ARN o vestigios de él) de SARS-CoV-2 que ha sido encontrado en aguas residuales de los Países Bajos, España, EEUU y Francia, lo que indica que la presencia y concentración del virus en aguas residuales sería un re/ejo de lo que ocurre en cualquier comunidad. Es decir que la herramienta aportaría otra vía para conocer más sobre la circulación de SARS-CiV-2 entre la comunidad mendocina”, explicó Israel Vega, uno de los investigadores del equipo y quien dirige el Laboratorio de Fisiología animal, asociaciones simbióticas y salud ambiental y humana del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza, IHEM-CONICET-Mendoza.

Revista La Bolsa, mantuvo una charla virtual con el Dr. Christopher Scott, especialista en contaminación hídrica de la Universidad de Arizona, EE.UU y uno de los integrantes de la mesa de investigación y debate entre los que se encuentran el Dr. Walter Betancourt (virólogo) y Dr. Charles Gerba (microbiólogo con casi 20 años de experiencia con otros coronavirus), ambos investigadores de la Universidad de Arizona e integrantes del Centro de Agua, Energía y Tecnología Sostenible (y sus siglas en inglés WEST), (west.arizona.edu).

Escuchá aquí algunos conceptos interesantes del Dr. Christopher Scott:

Dr. Christopher Scott – Universidad de Arizona, EE.UU

¿Cómo será el proceso de investigación en Mendoza?

En un principio, el trabajo propone una investigación dirigida a las plantas de tratamiento “Campo Espejo” (Este de Godoy Cruz, Capital y Las Heras) y “Paramillo”, (Oeste de Godoy Cruz, Guaymallén, Luján de Cuyo y Maipú),las que reciben aproximadamente el 80% del total de influentes de la provincia de Mendoza. Sin embargo, el enfoque podría proyectarse a otras plantas de tratamiento de la provincia. El proceso también supone la posibilidad de inspección de algunas bocas de recolección (búsqueda corriente arriba) para localizar geográficamente aquellos lugares o departamentos con mayor circulación. Asimismo, se podrían acompañar con mayor precisión las políticas de aislamiento preventivo y obligatorio de la población.

“En ese sentido es importante aclarar que el estudio no cambiaría las políticas de aislamiento pero sí podría ayudar, en tiempo real, a saber cuándo endurecer o cuándo flexibilizar esas políticas en relación a la circulación del virus. Para ser más precisos, esta propuesta deseguimiento del SARS-CoV-2 en aguas residuales sería equivalente a estar mirando un objeto (la comunidad) con una lente de bajo aumento. Es decir, que se busca una mirada completa e integrada en torno a la circulación comunitaria de SARS-CoV-2”. “Hasta ahora la estrategia epidemiológica del sistema de salud se centró en la identificación y diagnóstico de SARS-CoV-2 en personas que regresaron del exterior (casos importados), así como en aquellas que tuvieron contacto directo con enfermos y fallecidos (familiares y personal médico-sanitario). Y recientemente, se instauró el Sistema de Unidades Centinela COVID, que permite la pesquisa de SARS-Cov-2 en pacientes sintomáticos sin el antecedente de viaje o contacto con personas enfermas. Ambas propuestas serían equivalentes a mirar con una lente de mucho aumento, es decir, buscar el detalle del objeto que son los enfermos y asintomáticos que voluntariamente acceden al sistema de unidades centinela”.

Concretamente, los investigadores sostienen que la detección y seguimiento en agua residuales del material genético del nuevo coronavirus podría representar una herramienta muy útil, temprana y comparativamente menos costosa, para conocer la magnitud real de la circulación del virus en Mendoza. Además de aportar información que contribuya a adoptar políticas de Estado que ayuden a paliar la pandemia, sobre todo si se tiene en cuenta el tiempo que demanda la espera de un tratamiento o una vacuna.

Resumen técnico de La Organización Mundial de la Salud. Agua, saneamiento, higiene y gestión de residuos para el virus COVID-19. Marzo 2020. Sitio web: https://www.who.int/publications-detail/water-sanitation-hygiene-and-waste-management-for-covid-19. Número de referencia:WHO/2019-NcOV/