Notas de Tapa

Crowdfunding, fideicomisos y nuevos títulos valores, instrumentos que aportarían en tiempos de crisis

Dr. Osvaldo Walter Coll (*)

Mucho se ha escrito en estos días sobre los efectos que va a provocar, en la economía, esta pandemia global. Más allá de las especulaciones, no hay duda que estamos ante una crisis estructural de la que llevara tiempo y esfuerzo recuperarse. En cada sector de la economía habrá que pensar el modo de adaptarse a estos nuevos tiempos. «Instrumentos que podría reunir: al prestador del servicio, a los asesores legales y contables, al publicista y hasta el transportista en un mismo proyecto en el que participan de las ganancias, limitando las pérdidas a sus aportes».

No hay duda que habrá una reducción del consumo, al menos por un tiempo más o menos prolongado. En este escenario con toda seguridad, uno de los caminos para superar este trance, será el de prestar servicios o producir bienes al menor costo posible, respetando la calidad. Lograr este objetivo requerirá en muchos casos aunar esfuerzos, distribuir riegos y participar de las ganancias. El efecto sobre la salud y la economía familiar ha provocado en las personas un sentimiento de solidaridad, que se expresa a quienes están haciendo un arduo trabajo para sobrellevar la crisis.

En términos de comercio y producción también, recorrer un camino en este sentido, puede ser muy útil. Pensar en la generación de actividades económicas sobre la base de asociaciones colaborativas es hoy una realidad. Antes del coronavirus ya existían numerosas muestras de esta economía de asociación en colaboración, apoyados en plataformas virtuales. Basta nombrar páginas como Zopa, para financiar proyectos basados fundamentalmente en las artes, aunque no de modo exclusivo, o Kichstarter- Amazon, con un objeto más amplio, para ver el enorme campo que ofrece este tipo de emprendimientos.

En todos ellos hay una reunión de emprendedores, inversores, y un gestor de la plataforma virtual. Se tratan de acciones que no necesariamente requieren de una gran escala, como si lo pide la empresa vertical que tradicionalmente conocemos. Desde el punto de vista del recurso, es posible su reducción a baja expresiones teniendo en cuenta el tipo de actividad.

Si algo nos ha enseñado el Covid19 es que es posible el tele trabajo y la coordinación de actividades sin tener que valernos de los recursos físicos tradicionales, tales como oficinas, vehículos o secretarias en puestos fijos.

En este contexto les propongo la reflexión sobre el uso de tres instrumentos que en su conjunción pueden ser de mucha utilidad para este propósito. En primer lugar el Crowdfunding, también llamadas Plataformas de Financiamiento Colectivo. Si bien se encuentra regulado por la ley 27.349, lo es solo en la modalidad de financiamiento de capital por vía de Mercados de Valores. Existe otra modalidad que, a diferencia de otros países, como España, en el nuestro no tiene regulación. Es el llamado Crowdfunding de Prestamos. Por él es posible desarrollar un proyecto de producción o servicios, el cual se expone en la plataforma y se buscan inversores. Estos pueden ser de distintas magnitudes. El aporte es normalmente  en dinero, pero podría ser en obligaciones de hacer o en entrega de bienes. La rentabilidad puede basarse en la utilidad en dinero producto de la ganancia, o en el uso de bien, por ejemplo una cabaña en una zona turística. Al no tener una regulación específica priva la libertad contractual. La plataforma es el contrato, con la ventaja de hacerlo público de modo casi instantáneo. La seguridad del destino de la inversión puede otorgarse previendo que la misma se concrete en un Fideicomiso de Administración, en donde las funciones del Promotor que puede hacer las veces de Fiduciario, están expresadas en la plataforma.

Por último y a los efectos de garantizarle al inversor sus derechos, se le puede entregar un título valor, plenamente legislado en nuestro Código Civil y Comercial (art 1820 y siguientes), el cual además lo podría transferir, lo cual puede implicar un incremento de su valor en tanto el proyecto vaya avanzando. De este modo la inversión no queda cristalizada sino que puede tener movilidad al poderla ceder. Como es un título valor la transmisión es por vía de endoso, lo cual abarata el costo de circulación. El emisor del título puede ser el Fiduciario, quien, como dijimos, puede ser el Promotor. Los derechos que otorga el título están referidos a la propuesta de la plataforma y jurídicamente vinculados por vía del Fideicomiso.

Como modo de ejemplo de la amplitud de posibilidades que pueden generar estos emprendimientos, podemos decir que hay plataformas que rentan juguetes para niños (Pikatoy), u organizan compartir viajes (Carpoolear) o fabricar bienes a pedido usando impresoras 3D. Con el uso de estas impresoras ya hay autos construidos en modo de prototipo. Es claro que esta crisis nos obliga a repensar las cosas.

En ello buscar soluciones, en donde se pueda reunir la participación de los actores económicos tras un bien, en beneficios de muchas partes y a bajos costos. Este tipo de instrumentos podría reunir al prestador del servicio, a los asesores legales y contables, al publicista y hasta el transportista en un mismo proyecto en el que participan de las ganancias, limitando las pérdidas a sus aportes.  Me vienen al pensamiento las palabras de Albert Einstein, no es posible buscar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo.