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Enoturismo: Una ventaja competitiva para países y regiones que cuenten con este tipo de propuestas

Por Susana Molina (*)

El enoturismo será una gran herramienta para reactivar el turismo, dada sus características, adaptadas al nuevo cambio de paradigma que ha impuesto la pandemia y sus restricciones. Así lo afirmaba Manuel Butler, director ejecutivo de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), durante el congreso WineFuture 2021 celebrado en estos días, de forma online. Un encuentro de 4 días donde decenas de profesionales del sector del vino y anexos debaten sobre los retos a los que se enfrentará el mundo del vino.

Según expuso Butler, durante 2020 se realizaron un 74% menos de viajes y los destinos turísticos recibieron mil millones de personas menos que en el año anterior, a nivel internacional. Una caída que supuso unas pérdidas de 1,3 billones USD; cifras sin precedentes en la historia del turismo. Pero la crisis en el turismo aún no ha terminado, debido a las restricciones y a la evolución desigual de la pandemia, y adelantaba que “hasta 2024 no se espera alcanzar los niveles de viajes prepandemia”, o incluso después.

Sin embargo, Butler sostiene que esa situación ha provocado un cambio de paradigma que puede ser una oportunidad para “repensar la relación del turismo con las personas y los territorios” y añade: “necesitábamos nuevas iniciativas para afrontar los retos ambientales y sociales” algo a lo que, dice, nos ha forzado esta situación.

«El enoturismo será una ventaja competitiva para los países que cuenten con este tipo de turismo»

En este contexto, asegura, “el enoturismo es una herramienta para el desarrollo del turismo” y puede ser “uno de los sectores con signos de recuperación” al ofrecer una experiencia turística en lugares rurales, con poca gente y en espacios abiertos. Lo expone como una palanca que puede impulsar no sólo al propio sector sino al conjunto del territorio pues “los turistas buscan experiencias que no son sólo con relación al vino”. Por tanto, este tipo de turismo “será una ventaja competitiva” para los países que tienen este tipo de turismo.

Butler se muestra optimista y augura que “el enoturismo tendrá un futuro brillante en los próximos años”. Una buena noticia para países como España, donde el 12% del PIB depende del turismo y a su vez es uno de los mayores productores de vino del mundo.

Innovación, diversificación, digitalización

A pesar de ser positivo, Butler puntualiza que estos años son críticos, debido al cambio de paradigma.  El futuro del turismo en general estará condicionado por las decisiones que se tomen ahora. Por eso anima a la cooperación internacional, con el establecimiento de observatorios, el desarrollo de marcos regulatorios a nivel global y la organización de equipos de trabajo. Un engranaje donde se incluya a toda la cadena de valor, desde transportes, destinos, bodegas, etc. “El futuro de turismo dependerá de la capacidad de cooperar e innovar, para emerger más fuertes y sostenibles”.

Como ya expresara la UNWTO, en línea con los objetivos de desarrollo sostenible, en Recomendaciones de la OMT sobre Turismo y Desarrollo Rural – Una guía para convertir el turismo en una herramienta de desarrollo rural efectiva, el pasado 27 de Septiembre, entre los retos que tendrá que afrontar el enoturismo como una de las piezas del turismo rural, será la digitalización así como la innovación en las experiencias ofrecidas a través de la construcción de un sector sostenible, implicando a toda la cadena de valor.

(*) La autora es coordinadora en el sitio Enofusión de España