Ciencia y Tecnología

FINTECH : Negocios financieros digitales

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El vertiginoso avance de la tecnología digital va creando de modo permanente nuevos hechos  que nos obligan a quienes estamos en el mundo de derecho a replantearnos todos los días su marco jurídico. La era digital ha creado la posibilidad de formular negocios financieros que acercan a inversores y tomadores de servicios financieros, sin necesidad de pasar por un banco.

En esta permanente innovación han aparecido los FinTech. (Financial Technology). Se trata de la aplicación de las nuevas tecnologías  para instrumentar modelos de negocios financieros  a las que se accede por internet. Podemos decir que son compañías tecnológicas que ofrecen servicios financieros al margen de las grandes empresas tradicionales.

Entre los servicios que prestan podemos mencionar: Pagos y transacciones, banca ‘online’, negociación de mercados, gestión de materias primas (contratos a término sobre commodities entre otros), financiación colectiva ( por ej. crownfounding), desarrollo de sistemas de seguridad financiera, asesoramiento ‘online’, monederos digitales (criptomonedas).

Se trata de servicios, algunos hasta hace por desconocidos (las criptomonedas) y otros que llevaban a cabo las Entidades Financieras de un modo tradicional. Para esto último, deben adoptar algunas de las formas legales que exige la ley de entidades financieras (sociedad anónima, cooperativa o empresa del Estado) y contar con autorización del Banco Central para poder operar como Entidad Financiera.

Sobre la base de estas plataformas virtuales y el acceso masivo a ellas a través de los smartphone y ordenadores personales se ha creado un instrumento sumamente eficaz que vincula a los inversores y a los tomadores  estos nuevos servicios, sin pasar necesariamente por los bancos.

Un caso que podríamos citar como emblemático es el de Kantox, startup española focalizada en el intercambio de divisas en empresas. El éxito de la compañía llevo a que recientemente les aportan dinero por el valor de 6,4 millones de euros dados  por varios fondos que decidieron invertir allí.

Ahora bien, cabe preguntarnos si estas actividades se encuentran incursas  en el Régimen Legal del sistema Financiero Argentino. Dicho de un modo más simple si es posible, legalmente hacerlo en nuestro país.

El cuerpo normativo que en Argentina regula esta materia parte de la Carta  Orgánica del Banco Central y ley de Entidades Financieras (ambas reguladas en la ley 24.144 y sus modificatorias). Estas normas tratan esencialmente la relación entre el Banco Central y las Entidades Financieras.

La relación con los particulares está regulada en el Código Civil y Comercial de la Nación (arts 1378 al 1441), destacando que hay un importante capitulo que protege al consumidor bancario. En este contexto debe tenerse muy en cuenta que la Ley de Entidades Financieras prohíbe la captación de ahorro público a personas que no tengan la autorización para funcionar dada por el BCRA.. Es decir que no sean Entidades Financieras. Se trata de la oferta a recibir dinero de los ahorristas haciéndolo de modo ostensible y abierto. Ese dinero se recibe generalmente a través de dos contratos, el depósito (a la vista o en caja de ahorro) o la cuenta corriente bancaria.

Sin embargo la ley no prohíbe que entre particulares se presten dinero (contrato de mutuo). En este caso no hay oferta pública de captación del dinero, sino entrega voluntaria de quien da el mismo en acuerdo con el que lo recibe. El Código Civil y Comercial permite que sea oneroso (art 1527) dando derecho incluso a cobrar intereses. El Código también permite la celebración de contratos por medios electrónicos y con firmas digitales (art.288).

De este modo no se advierte prohibición alguna, en tanto la entrega del dinero haya nacido de un acuerdo transaccional personal y la captación del mismo también provenga del mismo origen.

En muchos casos estos startups prestan los servicios con dinero propio o aportados por inversores con los cuales han celebrado su propio acuerdo. (Contratos asociativos, Fideicomisos, o simplemente creación de sociedades).

En otros casos los contratantes llevan su dinero por conocimiento que tuvieron en la web. Tal vez este sea el modo que más se acerca a la captación de dinero en forma pública. En ese caso, mucho dependerá de la publicidad que se de a la página web. Si no hay tal publicidad en difícil afirmar que se busca captar ahorro forma pública. Allí el inversor busco, explorando en la web, el sitio. No le fue propuesto en forma ostensible.

Está claro que por el momento todo este tipo de inversiones no tiene otro tipo de garantía que la que pueda dar el propio operador del sitio. No hay garantía alguna del Sistema Financiero que cubra la devolución del dinero ante la quiebra de quien capta del dinero. Se trata, por ahora, de un negocio fuera del régimen legal previsto para el sistema financiero y sin control del Banco Central.

En el derecho comparado ya han aparecido legislaciones que lo regulan. Podemos citar la La Directiva europea de Servicios de Pago (PSD2 en sus siglas en inglés) La misma  establece  la posibilidad  de ofrecer nuevos servicios de pago digital, junto a los que ya ofrecen los bancos y otros operadores tradicionales, y ofrece también mayor seguridad a los consumidores europeos. Los estados miembros la han adoptado a partir del 2018.

En nuestro país todas estas operaciones estarán reguladas por el Código Civil y Comercial, sin dejar de aclarar que si el usuario es considerado un consumidor con respecto al servicio que contrate o participe, le serán de aplicación todas las normas protectorias contenidas en este. También debe considerarse que el Banco Central podría extender sus facultades sobre estos servicios, si advierte que puede afectarse el ahorro público o el sistema monetario. No debe perderse de vista que  estos servicios y negocios se hacen sobre la base de moneda electrónica, y el control de esta es facultad del BCRA. Por otro lado los bancos son en última instancia los administradores de la moneda electrónica y quienes recibe o entregan el dinero de estos nuevos servicios financieros. Por eso es posible que en poco tiempo ellos también avancen en la implementación de estos nuevos servicios financieros.

No obstante se puede dar que el negocio financiero digital se instrumente completamente fuera de las orbita de los bancos tradicionales. Ello ocurriría si el  medio de cambio utilizado sean criptomonedas.

No se advierte en consecuencia imposibilidad legal alguna para su desarrollo en nuestro país, pero si  en algunos casos vacíos legales, producto de la permanente innovación que este mundo de lo digital produce. Falta aún regular de modo más especifico la firma digital, las transferencias de fondos directamente entre comerciantes y usuarios, sin el uso de tarjetas de débito y crédito o la transferencia transnacional de fondos, por citar algunos temas.

En síntesis se trata de negocios completamente posibles de acuerdo a la legislación nacional. Quienes nos hemos dedicado a estos temas legales, no terminamos de sorprendernos y alegrarnos ante estos nuevos desafíos. Solo estamos a la espera de cual será la próxima novedad.