Editorial

La ruralidad en Mendoza

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Es importante tener en cuenta el aporte que hace el sector rural en Mendoza al tejido social en cada uno de sus departamentos. Por ejemplo y según datos que aporta la Dirección de Estadística de la Provincia (DEIE), hay zonas como en el Noreste y Noroeste de Mendoza -municipios como Santa Rosa o Lavalle-, el sector agropecuario tiene una participación en el PBG del departamento que supera el 40%. ¿Qué nos sugiere este dato? Justamente, que cuando le va mal al sector de la producción, cuando el sector rural no es rentable, directa o indirectamente también afecta a los ingresos de ese departamento, porque afecta al comercio, afecta a la industria, hasta afecta a la recaudación municipal.

Creemos clave el desarrollo local y que se tenga en cuenta que la falta de rentabilidad de cada una de las actividades agrícolas de la provincia tiene un efecto cadena que termina impactando negativamente en todo el entramado social de esa comuna.

Cuando Europa decide implementar un sistema de transferencias directas a los productores agropecuarios -en promedio un 20% de sus ingresos anuales-, lo hace estratégicamente para asegurarles rentabilidad, y de alguna manera, dignidad. La magnitud de esas políticas es de tal dimensión, que equivalen al 45% del producto bruto agropecuario de toda la Comunidad Económica Europea.

Claro está, que en el mundo existen también modelos agrícolas rentables con prácticamente nulas transferencias públicas, como lo hace Europa. En estos casos, la agricultura se desarrolla en entornos económicos altamente competitivos, con reducidos impuestos que caen sobre la actividad, eficientes sistemas de logística, y una política externa que facilita el acceso en los mercados internacionales mediante tratados de libre comercio. En estos procesos se destacan países como Chile, Nueva Zelanda o Australia.

Y en estos momentos cuando la economía Argentina está debatiendo soluciones a la crisis, la pregunta que surge es ¿qué modelo estamos mirando?.

Hoy y según los expertos, las economías regionales en Argentina enfrentan una presión tributaria a la europea, todo esto sumado a una infraestructura más deficitaria que cualquiera de los países que mencionamos, y barreras arancelarias y para-arancelarias en varios de los mercados internacionales extra Mercosur. Y en ese contexto, el riesgo de no hacer nada será profundizar un modelo con falta de rentabilidad, desinversión, descapitalización, pérdida de calidad, desplazamiento de mercados internacionales y menor potencial productivo. 

Éste es un tema de extrema seriedad y urgencia, sobre el cual cada uno de los lideres con representación política o aquellos que tengan alguna pretensión electoral en las próximas elecciones, deben poner atención y trabajar rápidamente en estrategias y planes a muy corto plazo que hagan sostenible y rentable la vida en el campo.