Notas de Tapa

Las buenas y malas noticias de la macro

Gentileza:ElEconomista.com

Lic. Gustavo Reyes – IERAL Mendoza

En el último mes se han producido varias novedades relevantes para la coyuntura económica de nuestro país, algunas resultan buenas, pero otras no tanto. La presente editorial realiza un balance de las mismas y sobre esta base, delinea las perspectivas que se pueden esperar para el corto plazo.

Las buenas noticias de la macro:

  • Escenario Externo:

La economía del mundo presenta perspectivas un poco ambiguas. Para el promedio del mundo, se espera que la actividad económica recupere lo perdido en 2021 pero esta medición, al estar muy influenciada por la evolución de la economía de China, no representa adecuadamente lo que se espera que suceda en varias de las economía más grandes (USA recuperaría lo perdido en 2022 mientras que la zona del Euro y Japón lo harían recién en 2023). Por otro lado, en lo que respecta al comercio internacional, las proyecciones muestran que recién en 2023 podrían alcanzarse nuevamente los niveles de transacciones previos a la pandemia.

Esta lenta recuperación ha reducido fuertemente las expectativas de inflación y permitido generar esperanzas sobre el mantenimiento (por bastante tiempo) de la actualmente elevada liquidez internacional. Este hecho, sumado a la reversión del pánico inicial desatado por la pandemia, ha debilitado en los últimos meses el valor del dólar en el mundo y empujado al alza a varios de los precios de commodities muy relevantes para Argentina.

  • Salida del Default: el alto porcentaje de adhesión al canje de la deuda finalmente alcanzado con los bonistas sin duda ha sido una excelente noticia que no sólo permite descomprimir gran parte de los pagos de deuda para los próximos años sino también, reduce considerablemente la probabilidad de un nuevo episodio de default para dicho período.
  • Dinámica de los Depósitos: a pesar de la delicada situación del sector financiero producto de dos años de recesión y de la inédita caída en el nivel de actividad económica en el segundo trimestre de este año como consecuencia de la pandemia, la evolución de los depósitos en el sistema financiero durante los últimos meses ha sido bastante positiva como puede apreciarse en el siguiente gráfico:
  • FMI: a fines de agosto, el gobierno nacional elevó una carta al FMI a efectos de acordar un nuevo programa con el organismo internacional. En el marco de la actual incertidumbre y la baja credibilidad en cuanto al cumplimiento de las promesas realizadas por los distintos equipos económicos a lo largo de la historia de nuestro país, un nuevo acuerdo con el FMI puede ayudar a regenerar la confianza sobre la dinámica en el tiempo de los ajustes necesarios para equilibrar los actuales desbalances macroeconómicos que presenta la Argentina.
  • Roll over de la deuda en pesos: en varias de las últimas licitaciones, el gobierno no solamente ha podido refinanciar perfectamente los vencimientos de los bonos en pesos, sino que consiguió montos superiores a los mismos permitiéndole acumular estos excedentes para futuros vencimientos y/o financiar parte de los actuales desequilibrios fiscales relajando un poco las exigencias del financimiento monetario del Banco Central.
  • Dinámica fiscal: en los últimos meses, la desaceleración de la gran mayoría de los rubros del gasto público nacional permitió reducir considerablemente el porcentaje de emisión monetaria para financiar al Tesoro respecto del total de la recaudación de impuestos.

Indicadores de Inversión: como se dice habitualmente, mirando la mitad llena del vaso, se puede afirmar que en los últimos meses habrían mejorado algunos indicadores relacionados con el proceso de inversión como la venta de materiales de construcción y la compra de insumos importados de bienes de capital e intermedios. Sin embargo, una mirada no tan optimista (derivada de observar las actuales presiones cambiarias), también se podría especular que buena parte de esta dinámica es explicada por expectativas de una mayor devaluación del tipo de cambio oficial.

Las malas noticias:

  • Se frenó el rebote de la actividad económica en Julio: el paulatino proceso de desconfinamiento experimentado en Argentina durante los últimos meses había permitido en los últimos meses un rebote en los indicadores de consumo y de actividad económica. Lamentablemente, de acuerdo con la evolución de diferentes indicadores, este proceso podría haberse discontinuado en el mes de julio como puede observarse en los siguientes gráficos:
  • Señales negativas para Inversores: más allá de las buenas noticias y de la mejora en algunos de los indicadores de inversión señalados anteriormente, en los últimos meses se han generado también señales que afectan negativamente el clima de inversiones:
    • Avance de la denominada Reforma Judicial sin un importante consenso entre los distintos partidos políticos.
    • Profundización de las peleas verbales entre las principales fuerzas políticas del país.
    • Usurpación de terrenos públicos y privados.
    • Alteración abrupta del esquema de tarifas del sector de Telecomunicaciones.
    • Creciente atraso en los precios relativos de las tarifas de los servicios regulados.
  • Anuncio de un déficit fiscal primario para 2021 mayor al esperado por el mercado:
    • Este hecho sumado a las bajas expectativas de financiamiento en el mercado de capitales (interno y externo), reduce las esperanzas de una importante reducción de los niveles de inflación para el próximo año.
    • La noticia del mayor déficit esperado para el 2021 se produce casi al mismo tiempo del envío del proyecto de ley de Aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia y de la omisión (por ahora) absoluta de señales concretas de un programa para reducir el elevado gasto público. El combo de estas señales claramente reduce las expectativas de morigerar en el mediano plazo la elevada carga tributaria que presenta actualmente la economía.
  • Se agrava aún más la dinámica inestable del mercado oficial del tipo de cambio: a los actualmente muy bajos niveles de reservas netas líquidas del Banco Central (inferior a los u$s 5.000 millones[1]) se le suma el hecho que la gran mayoría de los factores analizados en el artículo del mes pasado[2], se han deteriorado en los últimos 30 días volviendo más vulnerable a la actual política cambiaria para el dólar oficial.

En Agosto habría comenzado a acelerarse la tasa de inflación: si bien las estadísticas oficiales del Indec correspondientes al mes de agosto se conocerán recién la semana próxima, el Relevamiento de las Expectativas de Mercado (REM) realizado por el BCRA muestra que, a partir del mencionado mes, se espera una considerable aceleración en la tasa de inflación.

Perspectivas para los próximos meses

La ambivalencia de las diferentes señales es otro eslabón más entre muchos que alimentan la enorme incertidumbre que pesa sobre nuestra economía. Pero más allá de esto, algunas consideraciones pueden realizarse en vistas de la posible dinámica futura de corto plazo:

  • Si bien el mundo desde el punto de vista estrictamente comercial no parece que va a ayudar demasiado, la alta liquidez internacional puede jugar a favor en la evolución de los precios externos de nuestras commodities y de algunas de las economías emergentes relevantes para nuestro país (¿Brasil?).
  • La salida del default es claramente una condición necesaria para empezar a encauzar la economía, pero no suficiente en la medida que no se encarrilen los desequilibrios macroeconómicos (fiscales, monetarios y cambiarios) y se reduzca la actual incertidumbre.
  • A pesar del freno evidenciado en el mes de julio en el rebote de la economía, en la medida que las actividades económicas continúen desconfinándose, es probable que el segundo semestre resulte bastante mejor que el primero, pero, por la misma razón, lo contrario podría suceder con el ritmo inflacionario.
  • Debido a la gran masa de pesos y deuda de cortísimo plazo emitida por el Banco Central en los últimos meses, el riesgo inflacionario y cambiario es sin duda uno de los grandes desafíos que enfrenta la economía en el corto plazo.
  • Un rápido acuerdo con el FMI que especifique las medidas concretas que se tomarían para encauzar los desequilibrios macroeconómicos, podría ayudar bastante a anclar las expectativas inflacionarias (y devaluatorias) como así también reducir buena parte de la incertidumbre económica reinante. En caso de que dicho acuerdo pueda reflotar parte del financiamiento no desembolsado en el último acuerdo, el gobierno contaría con mayor margen para reducir las presiones inflacionarias en 2021.  
  • La actualmente elevada brecha cambiaria es en gran medida parte del reflejo de la debilidad del Banco Central para sostener la actual política cambiaria. En la medida que esta situación no mejore y la brecha se mantenga en niveles altos, es muy difícil que la economía en general y el mercado cambiario en particular puedan funcionar adecuadamente. Teniendo en cuenta los indicadores monetarios y cambiarios presentados anteriormente, es probable que la autoridad monetaria en el corto plazo altere alguno de los pilares actuales de su política cambiaria.