Editorial

Mendoza y su compromiso en el Día Mundial del Agua

La mejor conmemoración del Día Mundial del Agua debiera ser para los mendocinos asumir el compromiso vital de actualizar la «Nueva Cultura del Agua», acondicionando las políticas públicas y la responsabilidad de nuestros dirigentes para preservar este elemento esencial a cualquier pretensión de desarrollo social y económico para el futuro.

En nuestra región, queda un solo camino para afrontar el futuro. «Tenemos que mejorar rotundamente el uso eficiente del agua escasa, tanto en el agro como en la ciudad y la industria y estudiar rápidamente métodos para acondicionar nuestros cultivos y las estratégicas económicas a los cambios climáticos que acentuará el calentamiento global».

En definitiva, tenemos que perseverar con máxima perseverancia una verdadera Política del Agua -que ha tenido aquí entusiasmos y discontinuidades- en una transformación cultural de productores y estadistas, para replantear el uso del agua y su protagonismo en el futuro. Si el agua para riego agrícola consume en Mendoza el 80% de nuestros ríos, tendremos que replantearnos todos los métodos de riego, embalsando, canalizando, entubando con presión y regando por goteo, por aspersión u otros métodos modernos.

Todas las políticas del futuro -incluyendo las de financiación y apoyo- debieran estar dirigidas a gastar la mitad o menos de lo que actualmente derrochamos por riego de inundación, como el que mayoritariamente se utiliza desde hace centurias. En las ciudades, deberemos racionalizar el uso, cobrándola como bien de alto costo social e instrumentando todo lo necesario para un consumo racional, moderno y solidario, en un mundo de carencias. Habrá que incentivar la lucha contra la contaminación y la depuración de las aguas servidas.