Notas de Tapa

Panorama de la construcción en Mendoza

Por Lic. Jorge Day – Ieral Mendoza

Un panorama no tan claro para este año. Entre los factores a favor, está una posible mejora en las finanzas gubernamentales en un periodo electoral, que impulsaría la obra pública, y un blanqueo de capitales para inversiones en desarrollo inmobiliario. En contra, se destaca los ingresos de la población que no se recuperan, la ausencia de crédito hipotecario, la incertidumbre (manifestada en el dólar blue), la segunda ola del Covid, y costos más altos. Es posible que el sector termine con una recuperación, pero más leve de lo que sería en tiempos más estables.

Dinámica

Datos anuales: el año2020 fue uno muy malo para el sector, con menor actividad, similar a la situación nacional. Lo llamativo es que, mientras el empleo formal en este sector disminuyó fuertemente, los despachos de cementos lo hicieron en un porcentaje bastante menor.


Hay varios factores que influyeron negativamente, y uno en forma positiva. En la obra pública, 2020 fue sido un año no electoral, con un gobierno provincial que comenzó con déficit fiscal, sus recursos que se redujeron sustancialmente con la pandemia y tuvo escaso financiamiento nuevo. Todo esto se tradujo en un ajuste en las finanzas públicas, con una fuerte reducción en la obra pública.

En el sector privado, también hubo complicaciones, con menores créditos (los UVA que habían movilizado el sector hace tres años atrás, desaparecieron) y con menor poder adquisitivo de la población. A favor estuvo el repunte del dólar blue, que favoreció a quienes contaban con ahorros en dólar billete. Los costos de construcción se redujeron sustancialmente durante 2020. En líneas generales, años atrás el costo de construir rondaba los u$s 1.000 el m2, y durante el año pasado llegó a estar por debajo de los u$s 400. Eso explica que la compra de materiales no cayera tanto como el empleo sectorial.

Últimos datos: luego de un fuerte repunte (aunque sin alcanzar los niveles de 2019), los primeros datos de 2021 muestran una leve retracción.

Perspectivas 2021

Sin contar con la bola de cristal para visualizar el futuro, es conveniente hacer algunos planteos para acotar los pronósticos.

Usualmente, cuando la economía entra en una recesión, la actividad constructora se desploma en mayor proporción. Empresas e individuos pasan a ser más cautos en materia de inversión en ladrillos. En cambio, cuando la actividad económica se recupera, la construcción lo hace a un ritmo mayor.

Siendo así, la pregunta es si estamos en un periodo de recuperación. Así lo dicen los pronósticos, con un incremento del PBI del 6%. Aunque parezca alto el porcentaje, todavía no alcanzaríamos los niveles de 2019, con una recuperación leve.

En ese contexto, consideremos el posible comportamiento de los involucrados en esta actividad. En primer lugar, están aquellos que quieren contar con su primera vivienda. Sus ingresos, especialmente salarios, difícilmente repunten fuertemente, y son escasos los créditos hipotecarios. Por eso, no se esperaría un fuerte repunte por este lado.

En segundo lugar, están los inversionistas que aprovechan oportunidades. El año pasado las tuvieron al disminuir los costos (en dólares blue) de la construcción. ¿Qué ocurrirá este año? El pronóstico apunta a un dólar oficial que aumentaría por debajo de la inflación, como un mecanismo para controlarla. Pero no dicen nada sobre la brecha cambiaria. Luego de un buen tiempo estancando, el dólar blue ha comenzado a aumentar en estos últimos días. ¿Volverá un dólar blue más caro a generar oportunidades? La impresión es que, si hay empuje, será menor que el año pasado.

Como una particularidad, para este año se ha implementado un blanqueo de capitales, cuyos fondos se destinarían a la inversión en desarrollos inmobiliarios. No se espera una gran cantidad de fondos, pero al menos contribuiría para movilizar al sector.

En último lugar, está la obra pública. Al iniciar el año, se esperaba una mejora de las finanzas gubernamentales, con una recuperación en sus recursos financieros, gracias a una mayor actividad económica, y también debería haber menos gastos covid (Salud, y a nivel nacional, asistencias tipo ATP e IFE), pero también habrá presión para mayores otros gastos (salarios estatales). En Mendoza, el Presupuesto provincial establece que habrá mayor obra pública, pero, neta de inflación, sólo sería un tercio de la realizada en 2019. A nivel nacional, podría ser similar a ese año, pero por debajo a los periodos anteriores.

Concluyendo, luego de un año tan malo como 2020, es posible que las cifras muestren una recuperación en el sector de la construcción. Pero para volver a los niveles de hace dos años atrás, la actividad constructora debería aumentar en más del 30%. Muy difícil de llegar a esa cifra, porque hay varios factores que empujan en contra. Los números serán positivos, pero no tan altos.