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Rusia avanza en una Ley estatal para potenciar la vitivinicultura en ese país

La normativa servirá de base para desarrollar el sector vitivinícola ruso desde cero, creándose las normas legales de la vitivinicultura nacional, según señaló Viacheslav Volodin, presidente de la Duma, durante la presentación del mismo.

Volodin indicó que el vino ruso debe elaborarse solo a partir de las uvas cultivadas en el país y el proyecto de ley crea todas las condiciones para ello, al formularse los conceptos básicos, establecerse requisitos especiales para las materias primas y preverse apoyo a los productores nacionales y protección a los consumidores contra las falsificaciones.

Hacia finales del año pasado, la Duma Estatal (Cámara Baja del Parlamento ruso) aprobó en primera lectura y de forma unánime el proyecto de Ley sobre el desarrollo de la vid y la vitivinicultura en la Federación de Rusia. Se trata del segundo proyecto que se pretende aprobar, tras rechazarse otro anterior en octubre de 2019, en una nueva versión presentada por un grupo de diputados, encabezados por Sergey Neverov, jefe de la facción de la Duma “Rusia Unida”.

Más viñedos y bodegas

“La creación del sector vitivinícola nacional desempeñará un papel importante en el desarrollo de la economía del país, a través de nuevos empleos, la sustitución de las importaciones y la aportación de ingresos adicionales para los presupuestos regionales de las zonas productoras de Krasnodar, Crimea, Sebastopol, provincia de Rostov, Daguestán, Stávropol, Volvogrado y Astracán”, señalo Volodin, como recoge el último boletín de ‘Noticias del Exterior’ del Ministerio de Agricultura.

El objetivo del proyecto de Ley es incrementar el número de viñedos y bodegas de Rusia. La futura norma afectará a las explotaciones vitivinícolas, así como a las organizaciones científicas y a los centros de enseñanza superior (Universidades, etc.) que, en el proceso de sus actividades científicas y educativas se dedican a la producción de uvas y vinos.

«Rusia tiene potencial para convertirse en un gran productor de vino a nivel mundial. Es un país muy grande e importante en este segmento. Rusia se encuentra en la lista de los mayores importadores de vino y tiene un consumo bastante alto (10,5 litros percápita/año), ocupando el séptimo puesto en el mundo», según Regina Vanderlinde, presidenta de la Organización Internacional del Vino (OIV).

El proyecto introduce también el concepto del sistema nacional de protección de los vinos rusos, de acuerdo con la indicación geográfica y la denominación de origen, en cuyo marco se propone tener en cuenta la división territorial de los suelos de la Federación Rusa aptos para el cultivo de viñedo. Además, establece la única regulación legal integral en el ámbito de la producción y circulación de los productos vitivinícolas.

Aun así, este proyecto de Ley puede registrar modificaciones significativas si los legisladores tienen en cuenta todas o parte de las propuestas de los representantes del sector vitivinícola, que fueron expresadas durante una reunión del Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento ruso), celebrada el pasado 26 de noviembre.

Para Dmitriy Kiseliov, presidente del Consejo de la Unión de Enólogos y Vitivinicultores de Rusia, el proyecto de ley le da a este país una oportunidad histórica de posicionarse firmemente en el mundo de los vinos en poco tiempo, tal y como lo hicieron Australia y los países del denominado Nuevo Mundo hace un par de décadas. (Fuente: http://www.sevi.net/es )

Algunos datos interesantes

Actualmente la Federación Rusa cuenta con una superficie de viñedo en explotación de 90.000 hectáreas. Krasnodar –en el Cáucaso, frente al mar Negro y el mar de Azov– es una cálida y húmeda región sureña en la que se cultiva la vid desde hace miles de años, y donde crecen las mejores cepas de Rusia. Esta zona representa el 50% de la producción del país –y el 37% del viñedo–, aunque hay otras regiones productoras: Rostov, Stavropol y la República semiautónoma de Daguestán, todas ellas entre los mares Caspio, Negro y Azov. La variedad más utilizada en la elaboración de vinos rusos –con un 45% de la producción total– es la uva blanca Rkatsiteli, originaria de Georgia. La Master of Wine Jancis Robinson alaba su resistencia al frío y su buena acidez, y los vinos que produce son muy particulares, con aromas florales y toques picantes. Pero no es un caso aislado: hay más de 100 variedades diferentes cultivadas en Rusia, tanto autóctonas como importadas. Algunas de las más relevantes son la Aligoté, la Clairette, la Muscat, la Plavai, la Riesling, la Silvaner y la Traminer entre las blancas; y la Saperavi, la Severny –con sus híbridas Saperavi Saverny y Cabernet Saverny–, la Portugieser, la Merlot, la Pinot Gris y la Cabernet Sauvignon entre las tintas. Se trata de cepas que se adaptan bien a las bajas temperaturas, con sus largos y gélidos inviernos, especialmente las autóctonas Saperavi y Severny.