Análisis

Subsidios económicos: ¿Cuánto cuesta sostener las tarifas de energía y transporte?

Actualmente, la economía Argentina se encuentra inmersa en una crisis con las finanzas públicas muy comprometidas, lo que se agravó por la pandemia y generó menor actividad y menores ingresos, junto con mayor demanda de gastos relacionados a la sanidad y a la cobertura de ingresos de una parte de la población. Dado esto, el impulso fiscal contra-cíclico es una opción acotada: en los primeros siete meses de 2020 el déficit fiscal acumuló 4,7% del PIB.

Subsidios nuevamente en el centro del debate
Entre las principales erogaciones del Estado están los gastos necesarios para su funcionamiento y para la provisión de bienes y servicios públicos, y también las transferencias de recursos a los ciudadanos y empresas sin una contraprestación directa: las jubilaciones y pensiones, los subsidios directos a las familias, y los montos que transfiere para compensar a empresas cuando las tarifas que reciben de parte de los usuarios no cubren el costo de la prestación de servicios, como en el caso de la energía o el transporte, que se denominan subsidios económicos.
La política actual en materia de subsidios económicos, consiste en una extensión del congelamiento de las tarifas de servicios de energía eléctrica y de gas natural que pagan los usuarios, por lo que dichos importes se mantendrán sin cambio, según se dispuso a través del decreto 543/2020. La ampliación del congelamiento, que vencía el 20 de junio, mantendrá el importe de las boletas de luz y gas hasta el 17 de diciembre de 2020.

Si bien puede parecer redundante, cabe aclarar que lo que se congela es el precio (la tarifa) que pagan los usuarios residenciales, no obstante, el costo del servicio se sigue moviendo al ritmo de variables como la inflación, y el valor del dólar en los casos en los que se requiere de insumos importados para prestarlo. La diferencia, creciente en el contexto inflacionario actual, es pagada por el Estado. Esto es una regularidad ya verificada en nuestra historia económica reciente. Sin embargo, se tiene que para los congelamientos previos al 2015, se tenía una inflación estable de entre 20% y 25% anual; mientras que hoy con una velocidad de suba de los precios de al menos un 40%, las tarifas se atrasan al doble de velocidad y el Estado deberá erogar gastos por subsidios económicos mucho más rápido para sostener su política.

Un ejemplo de esta dinámica se puede obtener de la comparación entre la evolución reciente del índice de precios al consumidor (IPC) y el índice de precios regulados. Hasta el mes de julio de 2019, las tarifas crecían por la inflación con el objetivo de que las mismas reflejen la evolución del verdadero costo de servicios como la energía y el transporte, y con la finalidad de reducir el déficit fiscal asociado a la cobertura de las diferencias, con la lógica que se expuso arriba. A partir del primer congelamiento de 2019, el índice de precios regulados queda prácticamente fijado y su variación interanual cae por debajo de la variación interanual del IPC, reflejando un nuevo proceso de atraso relativo. La diferencia no es menor: el índice de precios regulados mostró variaciones 20 puntos porcentuales menores a la inflación general de la economía.

Evolución de los Subsidios Económicos en el primer semestre de 2020
En esta sección se analiza el desempeño de los Subsidios Económicos nacionales (a la energía y al transporte) con datos hasta el mes de junio de 2020. La información utilizada corresponde a la órbita de la Administración Nacional y se considera el gasto corriente primario base caja.

En el mes de junio se gastaron $63.516 millones para cubrir subsidios económicos, de los cuales $48.685 millones pertenecen a subsidios a la energía y $14.736 millones corresponden a los subsidios al transporte ($95 millones correspondieron al resto de funciones). En el sexto mes del año 2020, se observa que los subsidios económicos experimentaron un crecimiento igual al 89% con respecto a su par de 2019. La variación real de los subsidios económicos fue del 32,5%.
En el acumulado de los primeros seis meses de 2020, se observa una variación del orden del 120% respecto al mismo período de 2019. En términos reales, el crecimiento de los subsidios es del 50%.

Tanto los subsidios a la energía como los destinados a subsidiar el transporte, registraron un crecimiento nominal en el mes de junio: 114,8% y 37,9%, respectivamente.
Por sexto mes consecutivo, los subsidios económicos en su totalidad experimentaron un crecimiento nominal interanual por encima del 75%. Los subsidios a la energía registraron una tasa de crecimiento muy por encima de la de los subsidios al transporte, que incluso en este último mes registraron una leve caída en términos reales (lo cual ya había ocurrido en enero). En el mes de junio, a pesar de que las variaciones son altas, se observan tasas de crecimiento que son casi la mitad de las observadas en los meses de abril y mayo.

Relevancia económica de la cuenta de los subsidios
La suba del dólar y el shock del COVID-19 desencadenaron cambios en la política fiscal en general y en la de subsidios en particular. El 2020 traerá consigo un crecimiento real de los subsidios económicos y, por lo tanto, una mayor participación en relación al PIB.
En el primer semestre del año 2020 ya se acumuló un 1% del PIB en subsidios económicos, y para lo que resta del año, hay dos cuestiones que harían aumentar el gasto en subsidios. En primer lugar, al tener tarifas congeladas por los próximos seis meses, la porción subsidiada de la factura de energía será cada vez mayor a medida que los costos aumenten (en dólares o en pesos). En segundo lugar, debe considerarse que la segunda mitad del año suele ser estacionalmente una etapa de mayores subsidios. Para el año 2020, y considerando una inflación del 40%, los subsidios económicos podrían escalar a valores cercanos al 2,7% del PIB, superando así a lo observado en los años 2017, 2018 y 2019 (años en los que se fueron actualizando las tarifas para reducir la cuenta de subsidios), y ubicándose 0,9 puntos porcentuales del PIB por debajo de la relevancia que tuvieron en el año 2016.

No debe descuidarse el impacto fiscal de lo que ocurra con este rubro del gasto, que presenta todos los condimentos necesarios para crecer paulatinamente. Como la recaudación está vinculada al consumo y al nivel de actividad económica, será clave no perder de vista que los gastos seguirán en desbalance en relación a los ingresos durante lo que resta del año. (Fuente: Instituto Argentino de Análisis Fiscal – IARAF)