Notas de Tapa

Una recuperación lenta en la masa salarial mendocina

Foto: IProfesional.com

Por Lic. Jorge Day – IERAL Mendoza

La masa salarial, neta de inflación, es un indicador clave para las ventas en el mercado interno. Representa el poder adquisitivo de una buena parte de la población. La pregunta ¿es qué podría ocurrir en este 2021?. Con una economía que se recupera, debería incrementarse dicha masa salarial, pero levemente, con varias dudas en el camino. Reconociendo las limitaciones de la futurología, haremos algunos planteos al respecto.

Los salarios son pagados por empresas y Estado, y por ende, cuando aumentan sus ingresos, pueden pagar mayores salarios y/o contratar más personas. Siendo así, es lógico pensar que la masa salarial siga al ritmo del PBG. En Mendoza, en el periodo 2004-2020, ambos indicadores se habían movido en la misma dirección, pero no al mismo ritmo.

En el periodo de auge (hasta el año 2011), la masa salarial aumentaba a un ritmo superior al PBG. Este ritmo no era sostenible en el tiempo. En cambio, en el periodo siguiente, de estancamiento y posterior recesión, cambió el sentido, con la masa salarial que disminuía, y más que el PBG.

Suena extraño. Hipótesis puede haber varias, siendo una que, en el periodo de auge, salarios y/o empleo aumentaron por encima de los niveles sustentables, y con el tiempo, especialmente durante el estancamiento, se han ido ajustando a la realidad del país.

¿Qué implica esto para 2021? Para este año se ha pronosticado un crecimiento del PBI en casi 6% a nivel nacional, y quizá un poco menos para Mendoza. Si así fuese, podría esperarse una recuperación de la masa salarial, neta de inflación, pero surge la duda de si lo haría en un porcentaje similar.

Para ello, sería interesante pensar en cómo evolucionará el empleo y los salarios. Para tal planteo, se dividirá la masa salarial en dos grupos: uno privado (formal) y otro público (sólo provincial). Ambos representan una buena parte de los asalariados en la provincia.

Sector privado: la masa salarial pagada por empresas alcanzó un máximo en 2012-13, y a partir de ahí, ha ido disminuyendo. Hasta 2019, su disminución se explicaba por los salarios, que se iban rezagando con respecto a la inflación. A tal punto que, actualmente, el poder adquisitivo del salario privado promedio es un 20% menor al de hace ocho años atrás. Además, en 2020, con cuarentena, también hubo una caída importante en el empleo, reduciendo aún más la masa salarial.

Para 2021, con una economía que se recupera, la pregunta es cuánto se incrementará la masa salarial privada. Hay varias dudas. Durante el año pasado, el empleo no cayó más, porque se prohibieron los despidos y se los encarecieron (doble indemnización). Todavía siguen vigentes ambas medidas. Favorece a quienes continúan empleados, pero hace vacilar sobre si se tomarán nuevos. Los datos de enero del presente año muestran un leve aumento. Siendo así, es probable que a fin de año termine con un incremento, pero inferior al del PGB provincial.

En salarios, también hay varios interrogantes, habiendo al menos dos visiones distintas. Por un lado, a la fecha, las paritarias nacionales rondan el 30% – 35%, mientras que el pronóstico de la inflación, en una versión optimista, sería del 40%. Por lo cual, esta visión supone un menor poder adquisitivo.

Por otro lado, el gobierno seguiría una política de ir devaluando a un ritmo menor, por lo cual el dólar iría perdiendo fuerza en el país. Cada vez que ocurre eso, es normal que los salarios, netos de inflación, se recuperen.

Dadas estas dos visiones, considerando un intermedio, con salarios reales que se mantienen relativamente estable, es dable esperar una leve recuperación de la masa salarial privada, neta de inflación, durante este año.

Sector público provincial: a pesar de que la economía nacional se estancó en 2011, la masa salarial pública en Mendoza continuó creciendo cuatro años más. Las complicadas finanzas del gobierno provincial obligaron a adaptarse a la realidad económica nacional. A partir de entonces, los salarios públicos no siguieron el ritmo inflacionario, y el empleo cayó levemente. Comparado con el sector privado, el ajuste fue menor en el público.

¿Qué esperamos en 2021? Un indicio lo brinda el Presupuesto, con un gasto en personal que aumentaría por debajo de la inflación esperada. Las finanzas públicas se complicaron notoriamente durante la pandemia, con caída fuerte en sus ingresos, y obligando a una fuerte reducción en obra pública, y ser muy moderados en los otros gastos. Para 2021, deberían mejorar los ingresos, aunque no necesariamente será un boom. En un contexto con escasez de financiamiento, es lógico esperar aumentos moderados en salarios públicos.

Comentarios finales: si una economía está estancada durante varios años, sufre una recesión y termina en pandemia, es lógico que los ingresos de la población se vean deteriorados. Los ajustes han sido más por salarios, que pierden poder adquisitivo, y menos por empleo. Desde una mirada comercial, se lo puede graficar con similar número de personas comprando, pero que cuentan con menos ingresos.

Para 2021, con una economía que se recupera, lo razonable sería que haya una mejora en la masa salarial. Pero hay dudas varias sobre en cuánto mejorará. Los pronósticos apuntan a salarios que difícilmente aumenten por encima de la inflación, y a empleo, posiblemente con un incremento leve, dadas las restricciones laborales, y con un mediano plazo que se mantiene incierto.